El 11 de julio de 2002 varios gendarmes marroquíes ocuparon este islote y desencadenaron un verdadero conflicto diplomático, que se extendió una semana y que precisó la mediación del entonces secretario de Estado de EE.UU., Collin Powell.
Aquel día, un grupo de seis agentes marroquíes instalaron tiendas de campaña en una pequeña explanada de la isla. Las explicaciones de Rabat no tuvieron desperdicio: según dijeron, querían utilizar la 'avanzadilla' como observatorio contra la inmigración ilegal y el tráfico de drogas.
La crisis con Marruecos se produjo coincidiendo con la renovación del Gobierno español y con las celebraciones de la boda del rey Mohamed VI. Tras una semana de tensión creciente entre los dos países, una rápida operación militar española, que desplegó al Mando de Operaciones Especiales (MOE) del Ejército de Tierra en una acción conjunta con la Armada y el Ejército del Aire, desalojó a los marroquíes del islote.
La tragedia "insportable" del Estrecho
Seis años después, las relaciones entre España y Marruecos atraviesan por un momento 'dulce'. Es la cuarta vez que Zapatero visita el reino alaui, la primera en esta legislatura.
En esta ocasión, el viaje tiene como objetivo dar un nuevo impulso a una relación bilateral que considera "estratégica". Una relación en la que lucha contra inmigración ilegal tienen un papel muy destacado.
Este jueves Zapatero calificó de "drama terrible, casi insoportable" la tragedia en la que 15 'sin papeles', entre ellos nueve niños, perdieron la vida en el Estrecho.
Además de la inmigración, la cumbre busca impulsar la cooperación económica, policial y judicial. Para ello, el jefe del Ejecutivo se reunirá con el primer ministro marroquí, Abbas el Fassi, y será recibido en audiencia por el rey Mohamed VI.