El Senado iniciará el miércoles la discusión del polémico proyecto tributario que desató la furia del sector agropecuario, que tiene en sus manos buena parte de la riqueza de uno de los mayores proveedores globales de alimentos, pero que cree que los nuevos tributos son confiscatorios.
El Gobierno no tiene aún garantizada la aprobación legislativa del gravamen, que fue girado al Congreso por la presidenta Cristina Fernández para legitimar el aumento impositivo tras meses de huelgas rurales, bloqueos de rutas y desabastecimiento de alimentos que derrumbaron su imagen.
El proyecto eleva los impuestos a las ventas externas de soja, la principal exportación argentina, para recaudar más fondos que financien un creciente gasto público y controlar los precios internos de los alimentos en un país con una inflación que, según analistas, supera el 20 por ciento anual.
Fernández y su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, eligieron defender el proyecto poniendo al sector rural como un "enemigo" del pueblo y de la democracia, y el miércoles la poderosa estructura del gobernante partido peronista llenó la plaza frente al Congreso.
"No quieren compartir ningún esfuerzo con el resto de los argentinos", dijo Kirchner despertando la ovación de la multitud, y luego aseguró que los mayores impuestos permitirán blindar al país del alza internacional de los precios de los alimentos.
La puja con el campo dividió a los argentinos, algunos de los cuales, como Amelia Queiro, una abogada hija de obreros, creen que el sector rural pone en riesgo a la nación.
"Considero que la distribución de la riqueza tiene que ser entre todo el pueblo (...) Están poniendo el país en peligro cuando la protesta no es de muchos. Es una minoría que está intentando proteger sus privilegios", dijo mientras esperaba las palabras del ex presidente.
ACTO RURAL
A cinco kilómetros de allí, decenas de miles de personas en sintonía con las reclamaciones del sector rural y en contra del Gobierno inundaron la zona norte de la ciudad con banderas argentinas y pancartas antiperonistas para escuchar a los dirigentes de las entidades agropecuarias.
"Les digo a los senadores nacionales que mañana (miércoles) tienen la responsabilidad de unir al pueblo y de poner en marcha a la producción agropecuaria argentina", gritó durante su discurso Alfredo De Angeli, líder de la Federación Agraria de la provincia de Entre Ríos.
"Señores senadores nacionales, los que están indecisos, acá está el pueblo apoyándolos (...) Primero es al pueblo al que tienen que representar, no al Ejecutivo Nacional y menos a un ex presidente. Ese ex presidente quiere conducir el barco desde la sala de máquinas y lo va a estrellar", agregó.
La multitud gritaba: "¡Si este no es el pueblo, el pueblo donde está!" mientras que en los balcones de los edificios de los alrededores los vecinos seguían los discursos y colgaban banderas argentinas.
En el palco podían verse los rostros de políticos de la oposición y de economistas de renombre, mientras cientos de manifestantes tomaban mate -una clásica infusión argentina- o comían sándwiches de chorizo.